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sábado, 26 de enero de 2013

SOKUSHINBUTSU.......Jo


Esta palabra significa literalmente, “Consecución de la budeidad en vida”.

LA HISTORIA DE LOS MONJES-MOMIAS

Los monjes del Budismo Shugendô quienes,  en el norte de Japón (principalmente la provincia de Yamagata) durante el siglo XV, buscaron su muerte propia de una forma tal, que sus cadáveres se conservaran momificados, consiguiendo así el estado de Iluminación, convirtiéndose en Budas.
Cientos de monjes que intentaron auto-momificarse, sin embargo sólo han sido descubiertos o se conservan registros de 28 “éxitos” hasta la fecha.
La técnica está extinta en el mundo actual y no se sabe de ningún monasterio o grupo budista la práctica hoy.

CÓMO CONVERTIRTE EN MOMIA, POR DESEO PROPIO

El ritual ha variado durante los nueve siglos de los que se tiene constancia histórica, pero son 3 las etapas principales que no cambiaron y todas duran un período de 1000 días.
Por entre 1.000 y a veces hasta 3.000 días, estos monjes se sometían a un muy estricto régimen de entrenamiento físico y una particular dieta de alimentos de que nutrirse. Comiendo pequeñas cantidades de harina de trigo, nueces, avellanas y nuez moscada, que el monje debe reunir del bosque donde vive. Todo esto para deshacerse de su grasa corporal, ya que al morir es uno de los primeros elementos en descomponerse y provocar la putrefacción.
Luego, por otros 1.000 días, la dieta del ascético se vuelve aún más limitada, sólo se alimenta de raíces y de la corteza del pino. Y de un té venenoso elaborado a partir del árbol Urushi, que habitualmente es utilizado para crear la laca japonesa. El veneno evitaba que los gusanos u otros bichos, se comieran el cadáver. Además, el veneno provocaba dolores que iban acompañados de vómitos, sudoración y provocaba el orinar continuamente aumentando la pérdida de los fluidos corporales. Este es uno de los procesos fundamentales de la momificación: la deshidratación.
Físicamente el monje, demacrado porque el agua y la grasa corporal de su organismo casi han desaparecido. En este débil estado y con una apariencia esquelética, el ascético se somete con fervor a largos períodos de oración y mantras cantados.
En ese momento se construye un “refugio” subterráneo, a unos tres metros bajo el suelo, en él se coloca un ataúd de madera diseñado para que el monje se coloque en posición de loto y continúe en él su meditación acompañada por el canto de mantras y no se movería de la posición del loto hasta su muerte. Cabe decir que padecía intensos dolores provocados por el té venenoso. Ahora esta en la última fase de su camino sagrado.
Su única conexión con el mundo exterior era un tubo de bambú por el que se podía hacer sonar una campana. Cada día, si la campana sonaba, el monje indicaba que aun vivía, y recibía un poco más de “alimento” consistente en raíces de pino y su bebida preferida: té venenoso. El día que la campana dejaba de sonar se retiraba el ducto de aire y la cripta era sellada.
Los monjes esperaban 1000 días más, y tras ellos, abrían la tumba para ver si la momificación había sido exitosa. Si el cuerpo se había corrompido, el monje era enterrado con honores especiales. Pero si la momificación había sido exitosa, era llevado a un templo y considerado un Buda.
La creencia era que su espíritu aún habita en la momia y podía conceder dones y ayudar a los fieles, tal como un buda.
Hasta mediados del siglo XIX esta inusual tradición se practicó en la región de Tohoku, una de las más pobres del Japón.

BUDAS “VIVOS”

El cadáver del monje tras obtener el estatus de deidad Buda era llevada al templo Kaikoji ubicado en la región Sakata durante la prefectura Yamagata, un lugar donde las generaciones de los monjes Ato San atienden a las momias con el respectivo cuidado.
En este templo se encontraron dos Sokushinbutsu muy bien preservados, quienes en vida habían sido los monjes Chukai y Enmyokai, ellos comparte un santuario de vidrio. Sorprendentemente este dúo de dioses permanecen sentados en la misma posición en la que fueron enterrados en 1755 y 1822 respectivamente y están en la dirección de la montaña sagrada Dewa Sanzan lugar donde hicieron su peregrinaje y meditación.
A diferencia de momias conocidas en el mundo, de las que se sabía que hubo intervención externa para lograrlo. Cuando los investigadores descubrieron que los órganos internos de las momias de Honshu estaban intactos se quedaron estupefactos.
Este proceso de auto momificación no era nada confiable y seguro, porque los cuerpos se descomponen por numerosas razones. Por ello los monjes que fallaban al transformarse en Sokushinbutsu, eran enterrados en una tumba ordinaria, aunque si recibían respeto y cierto estatus por el intento.
En la actualidad se desconoce cuantos monjes cumplieron exitosamente este ritual, los textos de los templos revelaron que muchos sacerdotes fallaron en su auto momificación. Este proceso fue prohibido en 1909 durante el gobierno Meiji, un gobierno que mantuvo una fuerte campaña nacional a favor de los sintoístas, la religión autóctona de Japón.

EXPLICACIÓN CIENTÍFICA DE LA MOMIFICACIÓN EN VIDA

El misterio del porqué de la importancia del templo Dainichi, uno de los principales sitios del ritual momificador, ubicado dentro de las montañas de Dewa Sanzan, ha sido revelado gracia a investigaciones científicas actuales.
De acuerdo a las leyendas, los monjes que hacían su ritual en las partes bajas de la montaña por el Monte Yudono, y ellos debían su éxito a la residencia de los Kami (similares a dioses del lugar) del sector, y a una de las fuentes de esta montaña, que poseía poderes místicos, ya que beber de su agua era reservado sólo para los monjes que buscaban convertirse en Sokushinbutsu.
Las pruebas que se hicieron al agua de esta fuente encontraron altos niveles de arsénico, un elemento químico altamente venenoso, y que al ser ingerido produce fallos en los órganos y la muerte de las células del cuerpo, sin embargo es un agente conservador potente. Por esta razón los monjes que bebían de la fuente del Monte Yudono tenían una mayor probabilidad de completar su misión y convertirse en Sokushinbutsu.

DISCIPLINA PARA LA MOMIFICACIÓN

Las montañas de Honshu pueden ser vistas desde la costa norte del mar de Japón, en esta zona hay un pequeño templo budista, donde se encuentra Kochi, el catorceavo Sokushinbutsu, quien está protegido por un santuario de vidrio y es reverenciado como una deidad. Quien en el año de 1363 era un sacerdote que practicó el ritual de momificación a la edad de 66 años.
El cuerpo de Kochi es tal vez el más antiguo y está bien preservado, sus dedos son similares a garras torcidas hacia adentro y la piel de su cara no posee grasa por lo que está bien conservada. Kochi viste sotanas ceremoniales mientras está sentado en la posición de flor de loto.
En el siglo XIX Kochi fue inmortalizado nuevamente en la novela de Bokushi Suzuki Snow Country Tales, publicada en 1841 y se volvió tan famoso como una celebridad.

¿QUIÉN INVENTO EL RITUAL SOKUSHINBUTSU?

Las raíces históricas de esta tan inusual práctica, empiezan con la secta Shingon, la cual era una escuela Budista aficionada al esoterismo. Otro de los lugares importantes fue el templo Saishoji, que se fundo en el siglo IX. En él la disciplina y estudio que la escuela promovía se combinaban con largos rituales para vivir como ermitaño, y quienes lo practicaban llegaban a vivir en un extremo ascetismo.
Las enseñanzas dicen que los sacerdotes que se dedicaron a esto lo hicieron con el propósito de lograr atraer la paz y la iluminación a las comunidades.
Existen varias especulaciones sobre el origen de esta práctica, la más común es que el fundador de la escuela Shingon, el maestro Kukai trajo estas enseñanzas de la China Tang, y que eran parte de la disciplina secreta tántrica que había aprendido allí y que fueron después olvidadas en China.
Todavía permanece como un misterio el porqué estos sacerdotes se sometían a tan riguroso ritual. Los seguidores del budismo esotérico de por sí ya vivían vidas de plegarias, ascetismo y peregrinaje, por ello un ritual de muerte sería la culminación y la razón de su existencia.
Los monjes creían que sus muertes aliviarían el sufrimiento del resto de la población.

MOMIAS “FOREVER”

En la actualidad se conocen 28 Sokushinbutsu en Japón que consiguieron su inmortalidad en nueve siglos. El primer caso se dio en 1081 y el último registrado data de 1903, la mayoría de estas momias pueden ser vistas y encontradas en los templos del norte de Honshu. Aunque no todas son momias Sokushinbutsu, hay casos de momificaciones estándares como la momia de Yasuhira Fujiwara en el templo Chusonji, cuya cabeza fue decapitada a golpes de espada después de su muerte.
Los templos están esparcidos por toda la región de las montañas sagradas en Yamagata central, sin embargo la ubicación de estos templos no esta resguardada u oculta, un ejemplo es la momia de Tetsuryo-kai que esta en los suburbios de Tsuruoka.
En otros lugares las momias se encuentra en barrios budistas y en santuarios de Shinto ubicados en la pequeña ciudad de Sakata.
En muchos casos no hay tanta conmoción debido a estas momias, a excepción del famoso templo Dainichi que no es muy concurrido. A las momias no se las puede ver, sólo si se hace el pedido correcto se puede apreciar al Buda.
La mayoría de los Sokushinbutsu son desconocidos e incomprendidos por su título, ya que en el mismo Japón actual muchos de sus habitantes no están al tanto con la existencia de estas.
Las momias disfrutan de un anonimato en los oscuros templos donde residen, escondiendo su extraordinaria historia en las montañas del Japón.

¿PERO QUÉ DIABLOS LES PASA?

Negar el principio fundamental de la vida, retorcer y quebrar los instintos hasta acabar con el cuerpo propio en nombre de un ideal, quizá si cambiáramos los papeles y dejáramos que fuera otro quien lo asesinara me/nos sentiríamos confortables, cómodos, quizá fuera una historia que nos pareciera en algo conocida. Alguien que se deja matar en nombre del amor, del otro, de lo que sea.
No cabe duda de que mirar la historia del otro es encontrarte con la gloria y la locura, que en este caso se tocan. ¿podía morir yo en nombre de un ideal? Bueno, ahorita no se me ocurre ninguno. De hecho quiero seguir viviendo lo más posible. Estos monjes momia me han dado dolores de estómago, náuseas filosóficas y una comezón metafísica, pues me doy cuenta de que quiero vivir, vivir aunque no logre ser un iluminado, un buda.

viernes, 28 de diciembre de 2012

LOS SUCUBOS....JO




Los súcubos son demonios que, con un atractivo aspecto femenino, se presentan a los hombres. Algunas teorías dicen que pueden cambiar de forma, acoplándose así al gusto de cada hombre y hasta haciéndose pasar por mujeres conocidas que un hombre desea. En todo caso, mediante el sexo con su víctima el súcubo drena energía e implanta pervertidas inclinaciones que conducen a la perdición.
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…Qué son los súcubos
Los súcubos son demonios que se presentan con un atractivo aspecto femenino para seducir a los hombres y, a través de la interacción sexual (principalmente mediante el coito) con éstos, absorber su energía vital y ejercer un influjo moral y espiritualmente nocivo.
Etimológicamente súcubo proviene de una alteración desuccuba, término latino que significa “prostituta”. Así mismo, la palabra súcubo deriva del prefijo sub (“debajo de”) y del verbocubo (que se traduciría como “yo quedo”), comportando así la idea de alguien que queda por debajo de otra persona.
.El aspecto de un súcubo
La mayoría de testimonios sobre la apariencia de los súcubos provienen de la Edad Media, época en la que estos demonios tuvieron su apogeo en el imaginario social y en el ámbito teológico. De aquellos testimonios se colige que en gran medida la apariencia del súcubo varía dependiendo del gusto sexual de la supuesta víctima masculina, hecho aquel que sugiere la posibilidad del fenómeno como algo posiblemente originado total o parcialmente a partir de la psique del individuo.
Pese a lo anterior, los especialistas medievales concuerdan entre sí cuando dicen que los súcubos suelen aparecer como mujeres de irresistible, voluptuosa y sobrenatural belleza; aunque, junto a esos agradables rasgos, siempre aparecen detalles que delatan su filiación demoníaca: colmillos muy filudos, orejas puntudas, pies embarrados, etc.
Según las representaciones más generalizadas, las súcubos tienen características como alas de murciélago en la espalda, cuernos, garras, ojos de serpiente, cola terminada en triángulo o hasta una vagina dentada (esto último es más un rasgo simbólico)…
Por último y aunque no se puede hablar de una imagen específica, un dato curioso es que en la Edad Media solían emplear imágenes de súcubos en muchos prostíbulos y burdeles.
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Los súcubos y la Demonología
El famoso teólogo San Agustín de Hípona había postulado que el pasaje de Génesis 6:4 refería el hecho de que los ángeles caídos tuvieron hijos con mujeres mortales. Del mismo pasaje el papa Benedicto XIV (1740-1758) declaró: “Este pasaje hace referencia a los demonios conocidos como íncubos y súcubos”. Así mismo y dado que entre San Agustín y él (Benedicto XIV) muchos teólogos se habían pronunciado sobre el tema, el papá resumió —teniendo la humildad de no usar su autoridad doctrinal para zanjar el asunto—sencillamente el panorama con estas palabras: “Algunos autores niegan que no puede haber descendencia…otros, sin embargo, afirman que el coito es posible, por lo que puede haber lugar para la procreación”.
Fue sin embargo mucho antes de Benedicto XIV cuando, a partir del siglo XIII, el asunto de los íncubos y súcubos empezó a tener una gran relevancia en gran parte gracias al poder dominante y represivo de la Santa Inquisición, institución ésta que jugó un rol clave en el fuerte reforzamiento que en el Medioevo se dio entre el mal, el sexo y los demonios.
Es en este marco de fanatismo y superstición donde surge el siniestro Malleus Maleficarum (publicado en 1489) de las plumas de Kramer y Sprenger. En él, entre tantas otras cosas dichas sobre los demonios, se afirma que los súcubos y los íncubos no tienen sexo fijo, siendo que un mismo demonio actúa como súcubo ante un hombre y como íncubo ante una mujer, tomando el semen del primero (puesto que él no puede producir semen) para embarazar a la mujer que victimice cuando asuma su estado de íncubo. Ahora, y esto no es del todo aclarado por Kramer y Sprenger, de esas terribles uniones nacerían seres deformes, monstruosos, débiles, enfermizos, propensos al mal o, en ciertos casos, dotados con poderes especiales como Merlín, mago legendario que supuestamente habría nacido de la unión de una mujer con un íncubo. Tal propuesta teológica no fue para nada inocua en el plano social, ya que contribuyó a reforzar la tendencia popular a creer que las criaturas que nacían con deformidades o discapacidades severas eran obra del Diablo en el sentido de que algún demonio (íncubo/súcubo) había participado en su creación.
Más tarde, en 1595, el magistrado y cazador de brujas Nicalás Remy publica su Daemonolatriae libris tres(1595), donde afirma que los demonios (y por tanto los súcubos) son incapaces de amar, mas pueden tener sexo y hasta viven en estado de lujuria permanente, siendo para ellos el sexo un instrumento de humillación y sometimiento completamente desligado del amor y la ternura. Contrario a cierto aspecto de estas propuestas fue el eminente teólogo Tomás de Aquino (s. XIII), quien creía que los demonios eran incapaces de sentir deseo sexual y por tanto lujuria mas, pese a eso, no negaban su sexualidad y la empleaban como un medio para infringir dolor y sufrimiento. En todo caso es patente que tanto Tomás como Remy planteaban que los demonios empleaban el sexo para hacer daño e incluso, según se ve en un supuesto caso real referido por Remy, el trato carnal con los demonios no era nada placentero, tal y como le sucedió a un hombre con la súcubo Abrahel: ‹‹Todos los que hablaban de haber tenido trato carnal con un demonio, afirmaron que no podían imaginarse nada más repulsivo. En Dalheim, Petronio de Armantiere afirmó que tan pronto como abrazaba a Abrahel, los miembros se le volvían rígidos.››
Ciertas versiones no tan aceptadas afirmaron que, en medio del furor sexual, el súcubo realizaba pequeñas y leves incisiones rasguñando el pecho de los hombres, gracias a lo cual podía alimentarse de la sangre que brotaba.
Una idea bastante aguda —aunque aparentemente incompatible con la imagen que el Libro de Tobías da del demonio Asmodeo como sexualmente aficionado por Sara— era la de Henry Boguet (1550-1619), quien propuso que los demonios no experimentaban deseo sexual porque eran inmortales y no necesitaban descendencia para perpetuar su especie, de modo que no necesitaban tener órganos sexuales y, en realidad, lo que ocurría era que éstos, en su voluntad de inducir al pecado, le hacían imaginar y sentir a un hombre que estaba teniendo sexo con una súcubo,  o a una mujer le hacían imaginar y sentir que estaba teniendo sexo con un íncubo.
Por su parte, Pierre de Rostegny (1553-1631) postuló que los demonios, sean súcubos o íncubos, preferían tener sexo con hombres casados o mujeres casadas, ya que de ese modo añadían al pecado de la lujuria el pecado del adulterio. Además, Pierre sostuvo algo que también muchos otros sostuvieron: a saber, que los demonios gozaban con manifestaciones sexuales prohibidas o mal vistas por la Iglesia incluso dentro del matrimonio, manifestaciones como, en el caso de los íncubos, el sexo anal (considerado “antinatural” en ese entonces).
Ya en el siglo XVII, el exorcista y demonólogo católico Ludovico María Sinistrari planteó lo siguiente: en su opinión y tal como afirmaron los autores del Malleus Maleficarum, los demonios no tienen sexo definido. A eso, Sinistrari agrega el que, antes de transformarse en súcubo o íncubo, un demonio requiere de ciertos materiales físicos para asumir una materialización sexuada en forma de súcubo o íncubo. En cuanto a la forma en que un demonio consigue dichos materiales, otros autores han complementado la teoría de Sinistrari diciendo que, para volverse un súcubo (o un íncubo), un demonio se valía de cadáveres que animaba y metamorfoseaba o de carne humana con la cual formaba un cuerpo que luego animaba metiéndose en él.
En cuanto a su comportamiento, algo que siempre se ha creído (aún hoy en día) de los súcubos es que éstos atacan principalmente de noche, después de que la víctima se ha dormido. No obstante también ha habido informes que muestran ataques en las siestas de la tarde u otras, evidenciando así que el mero hecho de estar dormido vuelve al hombre más susceptible a sufrir el ataque de un súcubo.
Otra cosa que desde el Medioevo se ha acentuado mucho es que los súcubos (y lógicamente también los íncubos en relación a las mujeres) por lo común prefieren atacar, o bien a gente espiritual y contemplativa como artistas, místicos, sacerdotes y religiosos en general, o bien a gente bien carnal o que participa de prácticas paganas o satánicas.
Algo no muy sabido es que muchos teólogos medievales plantearon que el número de súcubos era mucho menor al de íncubos, estando en una proporción de 1/9. Poco conocido es igualmente el planteamiento de que los súcubos (y los íncubos) se alimentan no solo de la energía de su víctima sino también de su miedo.
Por último, ciertos demonólogos han afirmado que los súcubos pueden aparecerse como personas conocidas, poder éste que utilizarían para causar mucho mayor daño moral que el que podrían hacer si simplemente viniesen en la forma de la voluptuosa dama diabólica que corta el sueño del caballero para fornicar con él. Así, en teoría este poder del súcubo explicaría casos extraños en que un hombre está tranquilo y, contrariamente a la conducta que por años ha mostrado, aparece su cuñada para seducirlo o, peor aún, su prima o su hermana…Evidentemente y sobre todo si tenemos en cuenta que esta creencia demonológica tuvo bastante aceptación popular en el contexto del fanatismo y la superstición medieval, saltará a nuestro sentido común el que, en una época en que la Iglesia inspiraba miedo y tenía el poder de torturar y matar, muchas parejas inmorales (cuñado-cuñada, nuero-suegra, hermano-hermana, etc…) debieron valerse del “fue el súcubo” para salvarse de la mano severa del poder religioso. Aunque de no mucha utilidad, para distinguir a una seductora humana de una seductora súcubo, los especialistas dieron la clave de que el súcubo siempre hacía dormir a todos alrededor, de modo que nadie se daba cuenta y, además, ese sueño era tan profundo que no despertaban mientras tenía lugar el acto impuro; pero… ¿y si hacían silencio y la tentadora humana aparecía en medio de la madrugada?…
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Cómo invocar a un súcubo
En el libro Secrets of Western Sex Magic, Frater U. D. nos dice lo siguiente sobre la invocación de súcubos e íncubos:
‹‹La manera más fácil de invocar a los íncubos o súcubos es la magia sigílica; por ejemplo, con la sentencia de deseo, “Es mi deseo encontrar a un súcubo en mis sueños esta semana”. Si todavía experimentas dificultades para recordar los sueños, incluye una sugestión relevante en la sentencia.
También puedes trabajar ritualmente hacia el coito deseado, por ejemplo, cargando un talismán o fetiche y llevándolo sobre tu cuerpo. Los “sacrificios” en la forma de secreción sexual son los preferidos. Las muñecas cargadas o los fetiches suministran la base material de la aparición, pero estos sólo deberían ser usados si uno quiere atar la energía del íncubo o súcubo materialmente por ciertas razones.
Por supuesto, la cópula con demonios sexuales no está limitada al estado de sueño. Puedes invocarlo en un ritual cuando estés en un trance sexual (esto es algunas veces incluso más intenso que una experiencia de sueño).››
Con respecto a lo citado algunos podrían preguntarse  qué es eso de los fetiches cargados, duda que se respondería de manera sencilla si entendemos que ese fetiche cargado es un objeto sobre el cual, a través de procesos rituales, prácticas de visualización y masturbación, se ha vertido nuestra energía de deseo en relación al propósito mágico que deseamos conseguir. Así, ese fetiche podría ser una estatuilla que represente a una súcubo, estatuilla con la cual habremos hecho rituales y tenido fantasías, siempre teniéndola en una mano (si es una, es preferible que sea la derecha, pues en Reiki esta es la mano que transmite energía, mientras que la izquierda recepta) o en ambas.
Además de las técnicas sugeridas por Frater U. D., también existen complejos rituales en la escuela tántrica Kaula. No obstante, un procedimiento con altas probabilidades de éxito es el del sueño lúcido, tipo de sueño que, según señalan los ocultistas, es “la antesala del viaje astral”. Ocurre así que, aprendiendo a estar conscientes de que soñamos, a programar determinados sueños deseados y a moldear lo que estamos soñando mientras soñamos de forma lúcida, podemos ir aproximándonos al desarrollo de sueños lúcidos en los que tengamos contacto con los súcubos, sueños lúcidos que tarde o temprano nos llevarán a un verdadero contacto con los súcubos en el mundo astral, puesto que los súcubos habitan en los niveles más bajos del astral y el acceso a esos niveles es mucho más fácil que el acceso a niveles elevados en el que habitan entidades de luz.
Otra técnica bastante poderosa es la de la acumulación de energía sexual, ya que esto, según muchas escuelas de pensamiento esotérico, abre la puerta a la transmutación o transformación de esa energía en energía psíquica. Normalmente esa transformación sería complicada, pero, si el fin que perseguimos es un fin sexual como el contacto con súcubos, entonces el asunto se vuelve realmente sencillo ya que fácilmente esa energía represada se puede transformar en deseo, no ya entendido como mero deseo del cuerpo sino más que nada como deseo a nivel emocional y mental. Para acumular dicha energía los especialistas en magia sexual recomiendan estimularse con pornografía, masturbación sin eyaculación y, sobre todo, visualizaciones en que se cumple aquello que deseamos. Así, se recomienda primeramente imaginar a una sombra, sombra que luego habremos de ir moldeando mentalmente según el aspecto que deseemos que tenga nuestro súcubo (recordemos que, según la mayoría de teorías, los súcubos pueden cambiar su aspecto en vistas a encender nuestra concupiscencia). Finalmente, cuando tengamos una visualización clara imaginaremos que cobra vida y que empieza a interactuar sexualmente con nosotros; pero, y es de suma importancia, llegados a este punto no solo debemos visualizar en términos de imágenes sino de sensaciones, procurando oír los sonidos en nuestra mente y sentir al súcubo en nuestra piel. Todo esto podría parecer una futilidad pero no lo es, evidencia de lo cual es que una escuela de control mental tan seria como el Método Silva recomienda siempre visualizar también en términos de sensaciones táctiles y auditivas para así aumentar el poder psíquico de la visión en tanto elemento que, mediante ciertos mecanismos operados primordialmente a nivel de planos sutiles, es capaz de producir los hechos correspondientes y deseados en el mundo concreto.
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Explicaciones sobre los súcubos
Dos explicaciones en el ámbito de las realidades post-mortem
En el marco de aquellas concepciones de la reencarnación dentro de las cuales está excluida la posibilidad de reencarnarse en un animal, existe cierta teoría según la cual los súcubos (y los íncubos) no son demonios sino lujuriosas almas desencarnadas que, no habiendo todavía entrado al proceso de volver a nacer en otro cuerpo, vagan por el mundo en los bajos planos del mundo astral, planos donde yacen los deseos más terrenales como, por ejemplo, la voluptuosidad desenfrenada que las habita y les causa gran angustia y ansiedad ya que tienen deseo sexual (la sexualidad va más allá de lo físico) pero no tienen un cuerpo para satisfacer plenamente ese deseo. Este pues sería el supuesto origen de súcubos e íncubos, ya que estos espíritus desencarnados se verían atraídos por personas que emitan vibraciones astrales propias de deseos sexuales intensos y frecuentes. Así, en las horas de sueño estos “súcubos” e “íncubos” irían donde ciertos hombres y mujeres y concretarían el contacto en el plano etérico, dejando a la persona impregnada con fluidos energéticos de deseo carnal, fluidos que la incitarían a desarrollar perversiones y que siempre aumentarían la lujuria, tendiendo así a sumir a la persona en un círculo vicioso en el que la parte astral de su energía libidinal atraería súcubos o íncubos, quienes luego incrementarían esa energía libidinal y con ello la persona tendería a atraer más súcubos o íncubos, y así indefinidamente si no sucede algo que, venido del exterior o del interior de la persona, detenga el proceso.
Ya en lo que es el catolicismo actual, vemos que la superstición y la actitud de ver en todo a los demonios se ha disipado enormemente, dando lugar a una actitud más racional en la cual, dentro del margen de libertad intelectual que la Iglesia da a sus clérigos, hay opiniones sobre los súcubos e íncubos como la del Dr. Ramón Murray, quien escribió lo siguiente: ‹‹Como teólogo yo creo que los muertos antes de tiempo por accidentes, suicidio, ahorcamiento, que no completaron su edad cronológica en la tierra, que han sido hombres y mujeres rebeldes a Dios y a las autoridades delegadas por Dios como son padre y madre Satanás los usa para hacer fechorías lujuriosas en la tierra a través de demonios que toman apariencia de esas personas muertas, que no son ellas sino demonios, hasta que esos muertos cumplen su edad cronológica determinada por Dios en la tierra y luego ya no aparecerán mas demonios en su figura corporal.››
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Lo que dicen los escépticos
En la mentalidad científica los encuentros con súcubos e íncubos en realidad serían episodios de alucinaciones hipnagógicas (visuales, auditivas, táctiles y hasta en algunos casos olfativo gustativas…) surgidas sobre todo durante las parálisis de sueño y en menor medida durante intensos episodios oníricos. En cuanto a la causa, dichos episodios alucinatorios estarían principalmente motivados por el deseo sexual, el cual en muchos casos sería un deseo sexual reprimido (como sucede en religiosos y religiosas por sus votos de castidad) o bien un deseo sexual frustrado (pongamos el caso de un hombre que es muy ineficaz para seducir mujeres) que encuentra su plataforma de satisfacción imaginaria en los supuestos encuentros con el súcubo o el íncubo; pero esos son solo los casos principales, ya que también podría darse, por ejemplo, el caso de individuos adictos al sexo que creen mucho en demonios y esas cuestiones.
Lo anterior permitiría entender racionalmente el fenómeno en una perspectiva que deja de lado su dimensión histórica. Ahora, y si lo que queremos es comprender su origen en tanto fenómeno socio-cultural que fue evolucionando a lo largo de la historia, lo que los escépticos dicen es que los encuentros con súcubos e íncubos surgieron básicamente como explicación a los sueños eróticos y, en el caso particular de los súcubos, a los sueños eróticos manifestados como sueños húmedos. Tal explicación habría surgido como expresión de una época en que, debido al escaso desarrollo del conocimiento científico y a la dominancia del pensamiento mágico emanado de las supersticiones y el fanatismo religioso, el hombre tendía a explicar en términos sobrenaturales todo aquello que desconocía y, puesto que en el Medioevo la sexualidad estaba muy asociada al pecado y al Diablo, no resultaba tan descabellado afirmar que el “virtuoso” caballero se había levantado con ciertas secreciones debido a la influencia perversa de alguna súcubo…
Por último y para que se vea lo útil que resulta la explicación científica (la de las alucinaciones hipnagógicas), recuérdese nada más que, en la Edad Media, la mayoría de casos conocidos de súcubos e íncubos tuvo como presas a sacerdotes, monjes y monjas, hecho que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿los atacaron las lujuriosas huestes del Diablo porque eran “puros” y “puras” y querían alejarlos de Dios, o vivían sexualmente tan reprimidos y reprimidas que, para no experimentar la culpa que implicaría violar voluntariamente el voto de castidad, sus mentes les crearon diablesas y diablos que sin preguntar irrumpían y daban rienda suelta a los actos carnales?
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Los súcubos y la asociación entre el mal, el sexo y el Diablo
El planteamiento básico, desarrollado por estudiosos de pensamiento progresista, afirma que, en términos generales, vemos que en la cultura occidental (sobre todo en países subdesarrollados) existe una tendencia, por parte de los individuos, a ver la sexualidad como algo sucio y a experimentarla muchas veces como algo que produce culpabilidad, vergüenza y angustia, sobre todo cuando se da fuera de las expresiones socialmente bien vistas. Según la teoría que aquí se expone, aquello se debería a que la herencia judeocristiana ha hecho que los individuos tengan introyectada (interiorizada, arraigada en sus esquemas psicológicos y mentales) la asociación sexo-mal-Demonio, relación que a lo largo de los siglos de vigencia del cristianismo ha ido acompañada de una misoginia que ha visto en la mujer un ser más proclive al mal que el hombre, expresión de lo cual es el hecho de que el primer demonio sexual haya sido una súcubo:Lilit. Ella solo se menciona en un pasaje de la Biblia pero fue la primera compañera de Adán según interpretaciones rabínicas del Génesis, interpretaciones a partir de las cuales surgió una historia aceptada dentro del judaísmo en la cual Adam, cuando por primera vez quiso tener relaciones sexuales con Lilit, le pidió que se acostara debajo de él: ‹‹Adam y Lilit comenzaron a argumentar. Ella dijo “yo no me acostaré debajo”, y él dijo: “Yo no me acostaré al lado tuyo, solo encima de ti. Pues eres hecha solo para estar debajo, mientras que yo fui hecho para estar encima”›› (Alfabeto de Ben Sirá). No obstante a Lilit le pareció una posición humillante pues se consideraba igual a Adam y no se creía en el deber de obedecerle, siendo así que finalmente terminó abandonando el Edén después de que Adán intentase obligarla. Posteriormente se dice que Lilit fornicó con el demonio Asmodeo y que de esa unión surgieron los primeros íncubos y también nuevos súcubos; finalmente, en la antigua tradición mística del judaísmo se creía que Lilit empleaba el semen de los sueños húmedos para crear nuevos demonios…
Todo esto de Lilit deja entrever el machismo de la tradición judía, tradición que en sus inicios con Moisés forjó aquella visión moral de la sexualidad que luego adoptó el cristianismo y que, a lo largo de los siglos de la historia occidental, fue arraigándose en la cultura al punto de que hoy en día está en gran parte naturalizada en tanto que muchos de sus aspectos son vistos por la gente como imperativos morales que no tienen raíz religiosa cuando en realidad sí la tienen.
Dicho todo lo anterior surge naturalmente la siguiente pregunta: ¿cómo y por qué sucedió todo? Veamos.
Todo comenzó en el periodo histórico en que el pueblo hebreo estaba forjando su identidad religiosa y moral: los tiempos de Moisés. Fue pues en ese entonces cuando, con mano de hierro, Moisés implantó el monoteísmo, los diez mandamientos y supuestamente (algunos investigadores dicen que no la escribió Moisés y que se hizo siglos después) toda la famosa Ley Mosaica, la cual contiene 613 preceptos. Sea como fuere el punto es que, con el castigo de la muerte para faltas (infidelidad sexual, blasfemia, desobediencia de los hijos a los padres, etc) que hoy no recibirían ni una pedrada en la cabeza y con otros castigos severos (destierro, por ejemplo), Moisés y una pequeña élite que le seguía configuraron un culto religioso en que las manifestaciones de la sexualidad no reproductiva eran vistas como “inmundas” y “abominables”; y, si bien en ese entonces el Diablo aún no era un elemento del discurso religioso, posteriormente el judaísmo habría de hacer que esa asociación entre la sexualidad no reproductiva y el mal se transforme en una asociación entre la sexualidad no reproductiva y la personificación del mal: Satán. En cuanto a las razones de por qué Moisés instauró aquella visión, fueron básicamente las siguientes: 1) Ya que la sexualidad solo era permitida entre el esposo y la esposa, se solidificaba a la familia como célula social y se lograba así una sociedad más controlable y más propensa a un crecimiento organizado debido a que los hijos solo nacían en el matrimonio. 2) Se lograba fortalecer la identidad del pueblo judío al diferenciarlo de los paganos, quienes veían la sexualidad como un regalo de los dioses y hasta tenían orgías masivas y prostitución sagrada, por esto, la lucha contra la idolatría pasó a ser en parte la lucha contra la libre sexualidad 3) En una sociedad patriarcal (la mujer no tenía poder, el padre era el gran jefe de familia, los hombres gobernaban y las esposas debían ser dóciles con sus esposos), militarizada y abocada a consolidar su poder frente a otros pueblos, el deseo individual de la sexualidad no reproductiva era contraproducente pues lo que importaba era el todo social y a causa de eso, reprimiendo en lo posible ese deseo, se aumentaba el carácter del sujeto como engranaje social y se disminuía así su individualidad.
Comprendido esto tenemos que, luego de Moisés, toda esta represión de la sexualidad no reproductiva se fue fortaleciendo al punto de que “derramar el semen fuera de la vagina” fue, en el contexto doctrinal de las escrituras, considerado como algo reprensible ante los ojos de Dios. Luego, ya en lo que fue el cristianismo, vemos que Cristo promovió una actitud algo tolerante y bastante compasiva (recuérdese cuando salvó a la mujer adultera de ser apedreada) y que, en su doctrina, tenía mucha más importancia el amor al prójimo y la bondad que el ser unos santurrones sexualmente hablando, cosa que se ve cuando les dijo a los fariseos que los publicanos y las prostitutas  estaban mucho más adelantados que ellos en “El Reino de los Cielos”.
Entonces y finalmente: ¿por qué el cristianismo adoptó una actitud más parecida a la de los judíos que a la de Cristo en el sentido de manifestar machismo, sacralización de la obediencia y satanización del sexo? Según los autores progresistas y lo que dirían filósofos como Nietzche o Focault: deseo de poder. Eso al menos a un nivel general, ya que lo que históricamente ocurrió fue que las otras voces (los apóstoles) del Nuevo Testamento pertenecían a individuos que anteriormente eran judíos y que por ende, a pesar de creer en Cristo, tenían una gran dificultad para dejar de lado la mentalidad machista, patriarcal y satanizadora del sexo que se pregonaba en la religión en que se criaron. Así se dio que, una vez que la Iglesia empezó a surgir como institución, se recurrió a doctrinas como lo de la sagrada inspiración de las Escrituras para dar a las palabras de los apóstoles una importancia casi tan grande como la que tenían las palabras (heterodoxas en su tiempo) de Jesús. ¿Por qué? Sencillamente porque el discurso judío, por las mismas razones que a Moisés le sirvió su doctrina rigurosa, les servía a los primeros hombres (y a tantos otros que luego llegaron) de la Iglesia para consolidar el poder institucional de la Iglesia e incluso para tener cierto poder político y social pues, evidentemente, un discurso como el que manejaban le servía a cualquier Estado para mantener a su sociedad domesticada. Fue pues en ese proceder que se llegó a la cúspide de toda esa oscuridad doctrinal durante la Edad Media: allí se fortaleció más que nunca la idea de la sexualidad como algo ligado a Satanás, allí se solidificó la imagen de la mujer como más pecaminosa que el hombre y, entre otras cosas, se habló de demonios que asumían (o tenían) aspecto de mujer y tentaban a los hombres mientras dormían, demonios que se llamaban súcubos y, pese a la etimología de su nombre, al igual que su madre primigenia Lilit, tampoco gustaban de yacer debajo de los hombres.

FUENTE: DEMONOLOGIA.

lunes, 17 de diciembre de 2012

NOBLEZA NEGRA....Jo

Archivo:Popepiusix.jpg


La expresión Nobleza negra (en italiano Nobiltà nera) designa a una facción de la nobleza italiana que permaneció al lado del papa Pío IX tras la entrada de las tropas del rey Víctor Manuel II en Roma en el año 1870 poniendo término a la independencia de los Estados Pontificios.


Como colofón de la unificación italiana, las tropas del rey Víctor Manuel II de Saboya entran en Roma en septiembre de 1870, apoderándose del Palacio del Quirinal, entonces residencia papal, obligando a la Curia Romana a retirarse al Palacio Apostólico del Vaticano. De este modo se pone fin de facto a los Estados Pontificios. Tras la celebración de un plebiscito la población de Roma y del Lacio, aceptan su anexión al recién creado Reino de Italia.

Armas de Pío IX


El papa Pío IX se opuso a esta anexión. En muestra del no reconocimiento de la legitimidad del Estado Italiano, se encerró dentro del Palacio del Vaticano y se declaró Prisionero en el Vaticano. Para mostrar su solidaridad con el soberano pontífice, una parte de la aristocracia romana rechazó asimismo toda alianza con el recién creado Reino de Italia. Estas familias cerraron las puertas de sus viviendas como muestra de luto, del mismo modo que en 1875, en el tiempo jubilar del Año Santo, Pío IX mantuvo cerradas las puertas de las cuatro basílicas romanas en símbolo de protesta.

VictorEmmanuel2.jpg

Víctor Manuel II de Italia


Tras 1870, la mayor parte de estas familias, conocidas ya como «nobleza negra», poseían cargos honoríficos y hereditarios de la Santa Sede. De hecho sus títulos y privilegios eran provenientes de la Santa Sede, la cual los solía nombrar chambelanes privados o gentilhombres de la Guardia Palatina.

La reclusión voluntaria de los papas dentro de las murallas del Vaticano duró 59 años, así como la clausura de las puertas de dichos palacios. Este statu quo duró de 1870 a 1929, fecha de los pactos lateranenses, en cuyo articulado fue creado el Estado de la Ciudad del Vaticano.

Tras la firma de los Acuerdos de Letrán, las familias de la nobleza negra obtuvieron la doble ciudadanía: convirtiéndose en ciudadanos del Estado de la Ciudad del Vaticano y súbditos del Reino de Italia. En testimonio de la gratitud hacia la lealtad demostrada, el papa Pío XI otorgó a la nobleza negra la autorización de formar parte de la Guardia Noble, que hasta entonces estaba reservada a los vástagos de las familias originarias de los antiguos Estados Pontificios. (En 1931, Pío XI rechazó acceder a la petición del rey de España Alfonso XIII, que hubiera deseado ver abierta la Guardia noble a las diferentes familias de la aristocracia católica europea.)

Entre las familias de la nobleza negra, se encuentra la familia Massimo así como la de Eugenio Pacelli, futuro Pío XII.

El 14 de septiembre de 1970, el papa Pablo VI escribió al cardenal Jean-Marie Villot, secretario de estado, una carta oficial por la cual se abolía el grueso de los cuerpos armados del Vaticano, con la excepción de la Guardia suiza. Desde entonces, la desaparición del último bastión de la nobleza negra supuso el fin de sus antiguos privilegios,matrículas de la Ciudad del Vaticano, estatus jurídico particular así como títulos honoríficos.
En mayo de 1977, una parte de la nobleza negra, conducida por la princesa Elvina Pallavicini, se unió al obispo tradicionalista Marcel Lefebvre.