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lunes, 26 de noviembre de 2012

MATANZA EN DINAT....Jo


En vísperas de la Primera Guerra Mundial la situación de Bélgica era preocupante, a pesar de ser conocida su posición de absoluta neutralidad y de contar con el apoyo de Gran Bretaña, el pequeño país se sentía amenazado tanto por Alemania como por Francia y temía una invasión por parte de alguno de estos países. Por esta razón, la mayor parte del ejército belga fue concentrado en el centro del país, con la esperanza de poder responder a tiempo a una invasión, independientemente de que ésta fuera alemana o francesa.

El 2 de agosto de 1914 los acontecimientos se precipitaron y el gobierno belga recibió un ultimátum de Alemania en el que ésta exigía a Bélgica el paso libre a sus tropas…el 4 de agosto el ejército alemán invadió Bélgica.

“Despliegue de las fuerzas enfrentadas al comienzo del la guerra, así como la situación de Dinant a orillas del Mosa”

LA BATALLA DE DINANT

Dinant es una pequeña ciudad belga situada a ambas orillas del río Mosa, la ciudad tenía como interés militar en 1914 dos puentes que cruzaban dicho río y dominando la ciudad, se elevaba (y todavía hoy se eleva) sobre una colina escarpada de casi 200 metros de altura, una ciudadela fortificada que fue construida en 1818 sobre los muros de un antiguo castillo, aunque dicha ciudadela ya no poseía valor militar en 1914, lo cierto es que sería escenario de sangrientos combates…
La ciudad se encontraba totalmente indefensa debido al despliegue inicial del ejército belga, así como los duros combates que se estaban produciendo fundamentalmente en Namur y Lieja que obligaron a reforzar dichas posiciones.

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“Plano de la ciudad y alrededores de Dinant”(*)

Con este panorama, las tropas alemanas del Tercer Ejército al mando de von Hausen, se dirigían directamente hacia Dinant, con la esperanza de capturar la ciudad y hacerse con un punto estratégico sobre el cual cruzar el Mosa. Por supuesto, ese hueco dejado por los belgas, fue también identificado por los franceses, los cuales enviaron inicialmente a la zona algo más de un regimiento de infantería con apoyo de caballería el 14 de agosto. Dichas fuerzas ocuparon la ciudad así como la ciudadela y comenzaron a establecer posiciones defensivas.

A primeras horas de la mañana del día 15 de agosto de 1914, fuego de artillería alemán comenzó a caer sobre la ciudad, los franceses alarmados, realizaron un precario despliegue defensivo en la orilla derecha del río, en las proximidades de la ciudadela.
Sobre las 10 de la mañana comienza el ataque alemán sobre las posiciones francesas. El ataque alemán logra flanquear las precarias defensas francesas y poco a poco se va apoderando de los suburbios de la orilla derecha de la ciudad, además de amenazar la ciudadela. Los franceses, desbordados, comienzan a perder el control de la situación y temiendo quedar atrapados en la orilla derecha del río comienzan a retirarse desordenadamente en dirección al puente.

En la confusión del momento, un grupo de franceses, esperando encontrar una salida que les permita huir de los alemanes, se introducen en la ciudadela…seguramente, debido a la tensión del momento, en vez de encontrar una salida, los franceses se introdujeron en un pasadizo hacia el interior de la fortaleza quedando atrapados. Mientras, los alemanes penetraron en la fortaleza y fueron en persecución de los franceses. En esos pasadizos, se produjo el combate más duro de la jornada, los franceses, atrapados sin posibilidad de escapatoria, decidieron vender caras sus vidas, los alemanes por su parte, sintiendo que la victoria estaba próxima decidieron ir a la caza de este grupo. La lucha fue cuerpo a cuerpo y sin cuartel, los franceses intentaron resistir, pero los alemanes demostraron una destreza superior en el combate a corta distancia y en el uso de la bayoneta. A mediodía, la ciudadela estaba en poder de los alemanes, en sus galerías se había producido una auténtica masacre: murieron 58 franceses y 12 alemanes. La bandera alemana fue izada en la fortaleza.

En el exterior, las cosas también favorecían a los alemanes, las tropas francesas se retiraron completamente de la orilla derecha y el puente estaba al alcance de la infantería alemana. Pero allí en el puente, los franceses lograron reorganizarse, y a pesar de recibir un nutrido fuego desde las alturas, lograron rechazar los asaltos de la infantería alemana, manteniendo la posición lo justo para que pudieran llegar refuerzos. Dichos refuerzos consistían en 2 regimientos de infantería con apoyo de caballería y artillería. La artillería francesa fue situada en una cota de 222 metros de altura con el objetivo de batir a los alemanes tanto en la orilla derecha como en la zona de la ciudadela.

Poco después de la una, un intenso fuego de artillería cayó sobre las posiciones alemanas en la orilla derecha del río y en la ciudadela (como anécdota, un proyectil francés logró derribar la bandera alemana), a la vez que comenzaba el contraataque francés cruzando el puente. Los alemanes se retiraron en dirección a la localidad de Ciney, eso sí, con más orden de como lo habían realizado previamente los franceses. El contraataque francés no sólo se limitó a expulsar a los alemanes del casco urbano, también tuvo como objetivo el asalto de la ciudadela que es abandonada rápidamente por los alemanes, aún así, los franceses logran capturar dentro de ella a una veintena de soldados alemanes. A continuación la caballería francesa se lanza en persecución de las fuerzas alemanas…finaliza así el primer combate en Dinant con la victoria francesa. Durante el contraataque francés, mientras cruzaba el puente, un joven teniente del ejército francés perteneciente al 33º Regimiento de Infantería de Arrás fue herido en una pierna…este teniente se llamaba Charles de Gaulle.
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“Escena que muestra el contraataque francés durante la batalla de Dinant”

Las bajas de esta batalla no están nada claras, los franceses tuvieron unas pérdidas de al menos 1.100 hombres. Por parte alemana las cosas están aún más confusas, aunque sus pérdidas tuvieron que ser similares a las francesas o quizás algo superiores.

Pero los combates no habían acabado y Dinant sería objeto de nuevas luchas al cabo de sólo unos días, unas luchas que culminarían con una de las mayores matanzas de civiles de la Primera Guerra Mundial.

LA MATANZA DE DINANT

En los días siguientes, los franceses reforzaron sus posiciones en la orilla izquierda y salvo algún que otro disparo de la artillería alemana, el frente se mantuvo con una relativa tranquilidad.

A partir del día 21 de agosto, la cosa cambió. Los alemanes comenzaron a enviar fuerzas de reconocimiento hacia Dinant lo que supuso el inicio de supuestos ataques de francotiradores civiles sobre las tropas alemanas, que culminaron con el asesinato de numerosos ciudadanos de Dinant.

Una columna mixta de infantería e ingenieros alemanes procedente de Ciney se aproximó a Dinant la noche del 21 al 22 agosto, y argumentando un supuesto ataque por parte de civiles, los alemanes asesinaron al menos 7 civiles e incendiaron entre 15 y 20 casas. Lo cierto es que los alemanes sufrieron un ataque y que dicho ataque les causó bajas (al menos 19 muertos), lo que no está tan claro es la autoría de dicho ataque, pero todo apunta que dicho ataque fue realizado por las fuerzas francesas, ya que las tropas francesas patrullaban la zona y que las tropas alemanas entre el desconcierto, el ambiente hostil y la noche, entraron en pánico y se cebaron con la población civil pensando que eran los habitantes de Dinant, y no los franceses, los responsables del ataque. Este hecho tuvo una importancia decisiva, porque desde ese momento para los alemanes, Dinant era un nido de francotiradores.

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“Versión propagandística alemana sobre los francotiradores”

En la mañana del 23 de agosto, tras un bombardeo previo de la ciudad, 4 columnas alemanas atacaron la ciudad, una por el norte, 2 por el centro y la última por el sur. Los franceses intentaron resistir en la orilla izquierda disparando con todo lo que tenían sobre los alemanes, pero pronto quedó claro que no podrían resistir el ataque. Por esta razón, los ingenieros franceses volaron los puentes sobre el Mosa para evitar su captura. El primero que volaron fue el secundario de la zona norte, intentado a continuación defender el puente principal. Al ver que no podrían retenerlo, por la tarde decidieron volarlo también. El grueso de las tropas francesas se retiró hacia el sur, pero quedaron todavía elementos aislados que continuaron haciendo fuego durante todo el día sobre las tropas alemanas.

Durante el asalto y toma de Dinant las ejecuciones de civiles a manos de soldados alemanes se multiplicaron. En la abadía de Leffe, al menos 43 civiles fueron fusilados por las tropas alemanas. En el barrio de St Jacques, los soldados alemanes fusilaron como mínimo a una treintena de personas (la cifra es con toda seguridad muy superior), además de quemar numerosas casas de la zona. En la zona de la Gran Place se estima que fueron fusiladas otras 200 personas. Las tropas alemanas, según su versión, seguían recibiendo un nutrido fuego por parte de francotiradores en la zona sur de Dinant, por esta razón en represalia, casi 140 personas fueron fusiladas en la zona del muro de Tschoffen y otras 18 en la zona de Herbuchenne. Ningún lugar de Dinant se salvó de las matanzas y saqueos y todos los regimientos alemanes que participaron en la toma de Dinant se vieron implicados en dichas matanzas y saqueos en mayor o menor medida.
Las matanzas no se detuvieron una vez los alemanes lograron cruzar el río, en la orilla derecha, en el pueblo de Neffe, los alemanes ejecutaron a otros 86 civiles y otros 31 en Bouvignes.

El día 24 la brutalidad de las tropas alemanas continuó, pero ese día, se centró más en saquear e incendiar la ciudad y en destruir su patrimonio cultural, histórico y artístico. Por si fuera poco, 400 ciudadanos de Dinant fueron deportados a un campo de concentración en Kassel hasta el mes de noviembre de 1914. En total entre 650 y 674 civiles fueron asesinados por las tropas alemanas en Dinant y sus alrededores. La ciudad de Dinant había sido arrasada…

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“Resumen de las principales acciones en la toma de Dinant”(*)

CONCLUSIONES

Las matanzas de Dinant, y por extensión todas las cometidas por el ejército alemán durante su avance de 1914, siguen siendo un tema polémico. Los hechos fueron hábilmente aprovechados por la propaganda británica para demonizar al enemigo e intentar reunir en contra de Alemania al mayor número de naciones (Estados Unidos principalmente), por esa razón, la propaganda británica no satisfecha con la existencia de esas matanzas, no sólo se encargó de divulgarlas a nivel internacional, también se dedicó a exagerar y fabular todo lo inimaginable sobre el asunto, alimentando con ello dudas razonables sobre las existencia de dichas matanzas, que hoy en día están fuera de toda duda.
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“Dos imágenes que muestran la destrucción de Dinant”

El misterio sin embargo sigue respecto a la actuación de las tropas alemanas y la existencia de los francotiradores belgas. ¿Las matanzas fueron algo premeditado desde el alto mando alemán? o en cambio ¿fueron fruto del nerviosismo y desconcierto al enfrentarse a una población civil hostil?

Casi con toda seguridad, el fuego que recibieron las tropas alemanas durante su avance y toma de Dinant tuvo como origen a las tropas francesas. El nerviosismo de los reservistas alemanes hizo el resto y los alemanes acabaron viendo en la población civil, un enemigo aún más peligroso que las tropas francesas que todavía les hacían fuego desde la orilla contraria del Mosa. De todas maneras, no es descabellado pensar, que viendo la actuación de las tropas alemanas, algún civil de manera aislada atacara a las tropas invasoras, echando con ello más leña al fuego…lo cual no justifica en absoluto la matanza cometida.

Pero seguramente, también hubo algo planificado desde el alto mando alemán. En el avance alemán se percibe cierta hostilidad no sólo ya a la base histórica de las naciones que invaden, sino también un cierto espíritu anticatólico(a pesar de la existencia de abundantes católicos en Alemania, la iglesia luterana se convirtió en la base religiosa del estado alemán), que tuvo su manifestación en las destrucciones perpetradas en los templos católicos en territorio belga y francés.

En mayo del 2001, el Walter Kolbow, secretario de estado para la defensa de Alemania, pidió disculpas oficialmente por las atrocidades cometidas por las tropas alemanas en Dinant en 1914.
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“Imagen propagandística de los saqueos alemanes”

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“Imagen propagandística de los fusilamientos de civiles”

EL CAMPO DE BATALLA HOY

Actualmente la ciudad de Dinant es una pequeña y bella localidad a orillas del Mosa. Tanto el puente principal como el secundario siguen actualmente en uso. En el puente principal, existe una placa en la que se conmemora la primera herida de guerra de Charles de Gaulle. Entre los monumentos de la ciudad destaca la Colegiata de Notre Dame de Dinant y desde el punto de vista militar, sin duda la ciudadela. Dicha ciudadela puede ser visitada y se accede a través de un teleférico (previo pago de 7,5 euros). En la ciudadela se realizan visitas guiadas, lamentablemente, la guía que nos tocó, increíblemente no hablaba otro idioma que no fuera francés o flamenco… ni inglés, ni español, ni italiano ni nada…con lo cual aquél que no domine una de esas dos lenguas perderá mucha información. Aún así, la visita merece la pena ya que muestra la historia de la ciudadela desde el siglo XIX hasta el siglo XX. A destacar las salas que recrean los combates de la IGM así como una recreación de trincheras y un búnker hundido del mismo período. Además, en las proximidades de la ciudadela, existe un cementerio militar de caídos aliados de la Primera y Segunda Guerra Mundial. Finalmente hay que destacar que desde la ciudadela se pueden contemplar unas vistas espectaculares de la ciudad de Dinant y sus alrededores.

FUENTE: ELGRANCAPITAN

miércoles, 21 de noviembre de 2012

LA EPOPEYA DE VON LETTOOW Y SUS ASKARI...Post Jo




1914. Acaba de estallar la Primera Guerra Mundial. Mientras en Europa la batalla se prevé dura y equilibrada, en las colonias todo parece visto para sentencia. Los alemanes, que apenas disponen de unos pocos territorios en África y Oceanía, no tienen, parece, la más mínima posibilidad de resistir ante la inmensidad de las posesiones británicas, francesas, belgas y portuguesas. Como mucho, pueden intentar molestar a los ingleses un tiempo, para retener recursos en África, y evitar así que refuercen sus efectivos en Europa, pero no mucho más.

Al comenzar la guerra, prácticamente todas las posesiones alemanas cayeron bajo el control aliado excepto Tanzania, cuyo jefe militar era el coronel Paul von Lettow-Vorbeck. Éste disponía tan sólo de unos 200 oficiales alemanes, 1700 soldados alemanes y 2500 askari, guerreros nativos que formaban una excelente milicia.

Ante esta perspectiva, los británicos decidieron enviar una expedición desde la India, donde disponían de numerosas tropas, para que desembarcase cerca de la ciudad de Tanga y atacase a los alemanes. La dirigía el general Aitken, al mando de 8000 hombres, la mayoría indios, excepto algunos oficiales británicos. En teoría, una operación sencilla, pero fatalmente dirigida por Aitken, cuyas tropas, continuamente hostigadas por los askari, nunca supieron reaccionar adecuadamente. Se cuenta que, para colmo, los indios fueron atacados por abejas, como si la selva misma estuviera de parte de los alemanes, por lo que a veces a la batalla de Tanga se la conoce como la batalla de las abejas. Finalmente, las tropas del Imperio Británico tuvieron que reembarcar como pudieron, dejando atrás abundante material, que a von Lettow-Vorbeck le vino de maravilla para equipar a su ejército.

Hubo una anécdota caballeresca del final de esta batalla que merece ser recordada. Mientras las tropas británicas reembarcaban a toda prisa, von Lettow-Vorbeck se acercó con una bandera blanca para conversar con el general Aitken, y le ofreció un poco de brandy mientras discutía con él detalles de la batalla. Una manera de ver la guerra que sólo se entiende desde la mentalidad de aquella época.

Justo tras el desastre de Tanga, los británicos intentaron un ataque de caballería sobre el Kilimanjaro, creyendo que estaría desprotegido, pero fueron igualmente rechazados, perdiendo el triple de hombres que los alemanes. De este modo la campaña se calmó momentáneamente.

En 1915, los británicos y los belgas intentaron un ataque naval en el lago Tanganyika, pero fracasaron estrepitosamente. Los alemanes, ante la imposibilidad de imponerse a la flota británica en el Índico, habían desmontado un cañón de su buque de guerra SMS Königsberg, para armar al buque civil Graf von Götzen, que venció a sus rivales y quedó convertido así en el dueño del lago Tanganika. Nuevamente los aliados hacían el ridículo frente a unas tropas alemanas muy inferiores en número.

Ya en 1916, el general Smuts, al frente de 7000 indios y 13000 africanos y británicos, y apoyado también por los belgas, lanzó una operación desde todos los frentes que, en teoría, debía eliminar del mapa al pequeño ejército afro-alemán. También von Lettow-Vorbeck había reforzado sus tropas, pero estaba en demasiada inferioridad, así que practicó la guerra de guerrillas para no ser cazado mientras los británicos recorrían el territorio de Tanzania sufriendo enormemente por culpa de las enfermedades. Los alemanes incluso aprovechaban para refugiarse en Mozambique, débilmente defendido por los portugueses, y así despistar a los aliados.

Por fin, en 1917 se produce un encuentro entre ambos ejércitos: la batalla de Mahiwa, donde los británicos sufrieron enormes pérdidas, si bien las de los alemanes, pese a ser muy inferiores, eran importantes dado el reducido número de su ejército. Aún así, fue una gran victoria que les permitió sobrevivir durante bastante tiempo.


En 1918, los afro-alemanes llevaron a cabo su última acción de guerra: conquistaron la ciudad de Kasama, en Zambia, pero en seguida se les notificó que hacía ya dos días que Alemania se había rendido y la guerra había terminado. Cuando esta noticia fue confirmada, von Lettow-Vorbeck se dirigió con su ejército a la ciudad de Abercorn, donde entregaron las armas a los británicos.


Su contingente fue el último en rendirse de toda la guerra, puesto que sólo se entregaron dos semanas después de que en Europa se hubieron detenido las hostilidades. De hecho, habían estado luchando incluso tras la rendición de Alemania.

La campaña de von Lettow-Vorbeck y sus hombres es una de las hazañas más increíbles de la historia, pues resistieron toda la Primera Guerra Mundial en un territorio aislado, frente a ejércitos muy superiores y sin ser vencidos nunca, sólo entregándose cuando la guerra acabó, no por haber sido derrotados. Por eso de vuelta a Alemania, y ascendido ya a general, von Lettow-Vorbeck fue tratado como un héroe y su unidad fue la única que recibió el homenaje de desfilar por la puerta de Brandemburgo.

Posteriormente pasó unos años grises en Alemania, participando ocasionalmente de la política. Hitler, al llegar al poder, intentó captarle para la causa nazi, pero von Lettow-Vorbeck difícilmente podía simpatizar con la mentalidad racista de los nazis tras haber luchado hombro con hombro junto a sus soldados negros en África. Cuentan que el viejo general mandó a Hitler literalmente "a tomar por culo", y ante el enorme prestigio que le reodeaba, Hitler no se atrevió a hacer nada contra él. Pasó la guerra con total discreción y dos de sus hijos murieron en el frente. Acabada ésta, apenas tenía recursos económicos, pero aquí se puede observar otro detalle propio de la generación que aún vivió el siglo XIX: el general Jan Smuts, que había luchado contra él en África en 1916, consiguió para él una pensión a cargo del estado británico. Smuts incluso le animó a volver a África para visitarle en Ciudad del Cabo, y el viejo general marchó para allá en 1953. Durante su trayecto, fue recibido por sus veteranos askari en Tanzania, que le rindieron honores mientras cantaban para él su vieja canción de marcha en swahili: Haya Safari!

En 1964 murió Paul Emil von Lettow-Vorbeck, pero aún queda una anécdota de sus hazañas que nos vuelve a recordar la mentalidad de aquellos hombres. A su muerte, el estado alemán decidió recompensar a los supervivientes de la milicia africana por sus pasados servicios, así que un funcionario se trasladó a Tanzania para intentar encontrar a los veteranos que aún quedasen, y entregarles el dinero. Unos trescientos ancianos se presentaron y dijeron haber luchado junto a von Lettow-Vorbeck. Pero claro, existía la duda de que todos los que se presentasen fuesen realmente antiguos askari, los guerreros negros del ejército colonial. Entonces, a alguien se le ocurrió una manera de comprobarlo. Cada hombre debía tomar un bastón, mientras el funcionario daba órdenes de firmes, apunten, etc. en alemán. Si eran los auténticos veteranos de von Lettow-Vorbeck, debían saber seguir las instrucciones. Así fue. Ni uno sólo había olvidado la instrucción, ni tampoco nadie se había hecho pasar por quien no era. Las pagas se entregaron, y así acabó la historia de aquella gran aventura.

sábado, 10 de noviembre de 2012

LA BATALLA DE VERDÚN....Jo


File:Verdun and Vincinity - Map.jpg

La Batalla de Verdún fue la más larga de la Primera Guerra Mundial y la segunda más sangrienta tras la Batalla del Somme. En ella se enfrentaron los ejércitos francés y alemán entre el 21 de febrero y el 19 de diciembre de 1916, alrededor de Verdún, en el nordeste de Francia. El resultado fue un cuarto de millón de muertos y alrededor de medio millón de heridos entre ambos bandos.

La batalla se popularizó por el famoso «¡No pasarán!» dicho por el comandante francés Robert Nivelle.

En el terreno donde se llevaron a cabo los enfrentamientos se construyó un memorial donde reposan mezclados los restos de miles de soldados de los dos países que no pudieron ser identificados.

El territorio de Verdún fue desde siempre un lugar inexpugnable durante toda la historia, desde Atila hasta la guerra franco-prusiana. En 1914 era un lugar simbólico y estaba magníficamente fortificado y contaba con apoyo de artillería.

Después de que los alemanes fracasaran en conseguir una victoria rápida sobre Francia, la lucha en el frente occidental se convirtió en una guerra de trincheras.
Erich von Falkenhayn.
En 1915 el comandante en jefe alemán Erich von Falkenhayn planeó un ataque a Francia, desoyendo los consejos de Hindenburg, que prefería terminar totalmente con el frente ruso y esperar a que Serbia fuera también definitivamente aplastada. El plan consistía en una guerra de desgaste contra las tropas francesas para conseguir el mayor número de bajas de soldados y de material.

La situación de los Aliados era bastante preocupante, pues aunque habían frenado en diversas ocasiones a los Imperios Centrales, éstos se hallaban en disposición de lanzar un ataque masivo en Francia si lograban acabar con el frente oriental, y probablemente ese ataque sería definitivo. Mientras que los Aliados planeaban un ataque conjunto de Francia, Gran Bretaña, Rusia e Italia a ambos lados del río Somme, el Estado Mayor alemán presentaba sus planes al káiser Guillermo II. El plan alemán se basaba en que el mayor enemigo era Inglaterra y su "mejor espada" era el ejército francés, por ello se veían obligados a desangrarlo.

En 1914, durante la invasión alemana de Francia, un saliente fue creado alrededor de Verdún a raíz de la primera batalla del Marne (5 a 12 de septiembre) y la captura de Saint-Mihiel (el 24 de septiembre). Aunque algunos fuertes fueron sometidos a fuego de artillería Big Bertha, las fortificaciones no se vieron amenazadas, ante una posible conquista alemana.

El corazón de la ciudad de Verdún era una ciudadela construida por Vauban en el siglo XVII. A finales del siglo XIX, también se había edificado un gran complejo subterráneo que sirvió como cuartel para las tropas de dentro de la ciudad. A unos 8 kilómetros de los muros de la ciudad existía un anillo circular exterior de 18 grandes fortalezas (12 fuertes menores no habían sido terminados), muchas de ellas con rotación de torres equipadas con artillería de 75 mm corto y cañones de 155mm. Este anillo de 18 grandes fortalezas debían proteger Verdún; además se habían construido a un gran costo, durante la década de 1880 y de acuerdo a las especificaciones de la Séré de Rivières. Los fuertes de Verdún fueron variables en calidad y tamaño, y por lo tanto siempre tuvieron potencial desigual para resistir bombardeos con artillería pesada.

Los fuertes situados al norte y al este de Verdún (por ejemplo, Fort Douaumont, Fort Vaux, Moulainville) se habían reforzado durante 1900 con acero de gran espesor además de tapas de hormigón apoyadas sobre un "cojín" de arena. Los fuertes mejorados también habían sido equipados con cañones de asalto regular de 75 mm instalados en refugios también reforzados, proporcionando así fuego de acompañamiento a través de los intervalos entre los fuertes. Sin embargo, varias grandes fortalezas construidas durante la década de 1880 en el anillo de defensa del oeste y el sur de Verdún (por ejemplo, La Chaume, arrepentimiento, Belrupt-en-Verdunois), nunca habían sido mejoradas. Las predicciones intuían que el asalto alemán vendría del este y el norte, lo cual resultó ser correcto.

Después de la invasión alemana de Francia, ésta se había detenido en la primera batalla del Marne, en septiembre de 1914. La guerra de movimiento dio paso a la guerra de trincheras y ninguno de los combatientes tenía la posibilidad de lograr un avance exitoso. En 1915, todos los intentos alemanes de un avance sobre Ypres, las tentativas británicas de tomar Neuve Chapelle y los intentos franceses en la Batalla de Champagne y la Batalla de Artois habían fracasado, y solo habían provocado un alto número de bajas.

De acuerdo con sus "memorias de guerra", el Jefe del Estado Mayor alemán, Erich von Falkenhayn, creía que, si bien un gran avance no era posible, el ejército francés todavía podía ser derrotado en el caso de sufrir un número "enorme" de víctimas. Explicó que su motivación para la batalla, en la que se atacaría una posición desde la cual el ejército francés no solo no podía retroceder tanto por razones estratégicas como por razones de orgullo nacional, sino que además lanzaría a todas su unidades a la defensa por el valor estratégico y simbólico de la plaza. Era su principal baza.


Verdún, rodeado por un anillo de fortificaciones, aparte de ser una importantísima fortaleza, era un saliente que se proyectaba en las líneas alemanas y bloqueaba una importante línea de ferrocarril que conducía directamente a París. Sin embargo, a principios de 1916, gran parte de las fortalezas de Verdún se habían visto muy debilitadas. Joffre recordó entonces la caída fácil de las fortalezas belgas de Lieja y Namur, señalando que este tipo de sistema defensivo estaba obsoleto y no podría soportar los bombardeos de la artillería pesada alemana. En consecuencia, durante el año 1915, el sector de Verdún fue despojado de más de 50 baterías completas y 128.000 cartuchos de munición de artillería. 

Este proceso de extracción aún estaba en curso a finales de enero de 1916. En ese momento, las 18 principales fortalezas y otras baterías que rodeaban Verdún se quedaron con menos de 300 armas y municiones limitadas. Además, sus guarniciones se habían reducido a pequeñas cuadrillas de mantenimiento.

Falkenhayn eligió Verdún por ser un lugar en el que las circunstancias materiales a favor de una ofensiva alemana daban grandes posibilidades de éxito: Verdún estaba aislada en tres lados y las comunicaciones ferroviarias en la retaguardia francesa eran restringidas. Por el contrario, una vía de ferrocarril controlada por los alemanes estaba a sólo 20 km al norte de sus posiciones. Falkenhayn esperaba una favorable relación entre las bajas alemanas y francesas (es más, los alemanes estimaron que la batalla tendría una relación de 1 baja alemana por cada 2,5 francesas).

Falkenhayn afirma en sus memorias que, más que una victoria militar tradicional, Verdún fue planeado como un instrumento para la destrucción del ejército francés. Cita en su libro una nota que dice que escribió para el Kaiser:

La cadena en Francia ha alcanzado el límite. Un gran avance en masa, que en cualquier caso está más allá de nuestros medios, no es necesario. Dentro de nuestro alcance, cumpliendo nuestros objetivos para la retención del ejército francés, ante el cual el Estado Mayor de Francia se vería obligado a lanzar a todos los hombres que tienen. Si lo hacen, las fuerzas de Francia se desangrarían hasta la muerte de Francia

Sin embargo, los estudios alemanes efectuados por Holger Afflerbach y otros están cuestionando la veracidad de la llamada "nota de Navidad", en la que el Generalísimo alemán había previsto una guerra de desgaste, con una fácil victoria alemana a la vez que un duro golpe a Francia.

Los análisis actuales siguen la misma tendencia y excluyen la explicación tradicional. La ofensiva fue probablemente prevista para abrumar a las debilitadas defensas de Verdún, logrando así un golpe potencialmente mortal al Ejército francés. Las comunicaciones ferroviarias de Verdún habían sido cortadas en 1915 y la ciudad dependía de una estrecha carretera única (la "Voie sacrée") y una pequeña estación de ferrocarril de vía estrecha (el "Chemin de fer Meusien") para volver a ser suministrada. 

Este cuello de botella logístico había despertado esperanzas de que una efectiva defensa de Francia no podría mantenerse más allá de unas pocas semanas.

Como se señaló anteriormente, el sector de Verdún estaba muy mal defendido en 1916 porque la mitad de la artillería en los fuertes se había retirado en 1915, dejando sólo las armas pesadas en las torretas retráctiles. Los cañones de 75mm, muy eficaces en las "Casamatas de Bourges", habían sido repartidos. Además, no había cinturones de alambre de espino en torno a los fuertes y la mayoría de las armas de los fuertes todavía estaban en el almacén subterráneo. Por una casualidad de la incoherencia burocrática, los fuertes habían sido puestos bajo el control de un general que no había informado al comandante local del sector militar de Verdún. En su lugar, recibió sus órdenes directamente de la Sede en París. 

En consecuencia, cuando el comandante en funciones del sector militar de Verdún se presentó para inspeccionar Douaumont, un mes antes de la batalla, se le negó el acceso a la fortaleza por no llevar las autorizaciones necesarias. En febrero de 1916, la inteligencia francesa descubrió los preparativos de Alemania pero un retraso en el ataque debido al mal tiempo dio al alto mando francés tiempo para enviar dos divisiones a la defensa de la zona. La fuerza francesa en Verdún constaba en ese momento de 34 batallones frente a los 72 batallones de Alemania, por lo tanto, aproximadamente la mitad que la de su agresor. La artillería francesa estaba aún más en desventaja: cerca de 300 armas de fuego, la mayoría cañones de 75 mm de campaña, en comparación con 1400 armas por parte alemana, la mayoría de ellas pesadas y superpesadas, incluidos 16 morteros.

El Alto Mando alemán pretendía lanzar la ofensiva el 12 de febrero. Sin embargo, la niebla, la lluvia y los fuertes vientos retrasaron la ofensiva durante una semana, por lo que la batalla comenzó el 21 de febrero 1916 a las 7:15 de la mañana con unas diez horas de bombardeo de artillería que disparó más de 1.000.000 de proyectiles (incluyendo gas venenoso) de 1.400 armas de fuego, la mayoría de ellos obuses pesados, en un frente de 40 km. Este incesante golpear o "Trommelfeuer" (fuego graneado) fue el más intenso y la preparación artillera más larga infligida desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial. El ruido que produjo se oyó como un estruendo hasta 100 km de distancia. Esta preparación masiva fue seguida por un ataque de tres cuerpos de ejército (III, VII y XVIII). Los alemanes utilizaron lanzallamas por primera vez para limpiar las trincheras francesas. Tropas de asalto recientemente llegadas al frente lideraron el ataque con rifles colgados, la primera vez en la guerra. Esta combinación de artillería y tácticas de choque de infantería en esa escala eran nuevos para los defensores franceses y les hizo perder mucho terreno al principio.

Hasta el 22 de febrero, las tropas de choque alemanas habían avanzado 5 km al capturar el "Bois des Caures", en el borde de la aldea de Flabas, después de que dos batallones franceses, encabezados por el coronel Émile Driant, hubieran mantenido la posición durante dos días.

Esto impulsó a los defensores franceses de vuelta a Samogneux, Beaumont y Ornes. Más tarde ese mismo día murió el coronel Émile Driant, fusil en mano, luchando junto con 56 fusileros y 159 cazadores. Sólo 118 cazadores lograron escapar. Hasta el momento, las malas comunicaciones no habían permitido al alto mando francés saber la gravedad de la batalla; sólo entonces el alto mando francés se dio cuenta de la gravedad del ataque.

El 24 de febrero, los defensores franceses del XXX Cuerpo de Ejército bajaron de nuevo de su segunda línea de defensa, pero se salvaron de la catástrofe por la aparición del XX Cuerpo al mando del general Maurice Balfourier. Ideado como ayuda de emergencia, los recién llegados fueron lanzados al combate inmediatamente. Esa noche, el jefe del Ejército francés, el general Edouard de Castelnau, aconsejó a su comandante en jefe, el general Joffre, que el II Ejército francés, a las órdenes del general Philippe Pétain, debia ser llevado a reforzar el sector de Verdún. Mientras tanto, los alemanes estaban en posesión de Beaumont, el Fosses des Bois, el Caurières des Bois y se movían por la quebrada Hassoule que conducía directamente a Fort Douaumont.

El 24 de febrero, a las 4:30 de la tarde, tres compañías de infantería alemanas (regimiento de Brandeburgo), entraron en el fuerte central del sistema de fortificación francés: Fort Douaumont. El primer batallón en encontrar una entrada en el fuerte fue dirigido por el sargento Kunze. Fue seguido por otros invasores al mando del teniente primero Cordt von Brandis, el teniente Radtke y el capitán Haupt. El conjunto de soldados alemanes estaba formado por sólo 19 oficiales y 79 soldados. Rápidamente abrumada, la pequeña guarnición francesa (68 hombres) se rindió.

Douaumont era conocida como la mayor fortaleza del sistema defensivo de Verdún. Había sido construida antes de la guerra para mantener una guarnición de 477 hombres y 7 suboficiales. También poseía dos torres giratorias de artillería, 4 cañones de 75 mm, 2 a cada lado. Sin embargo, la realidad de la situación de Douaumont, en febrero de 1916, era muy diferente. En primer lugar, el militar de mayor graduación presente en Fort Douaumont era un suboficial llamado Chenot y por lo tanto fue su comandante. Otro dato negativo para los defensores franceses fue que sólo una torreta giratoria, de las cuatro existentes, estaba bien armada y contaba con una dotación de artilleros. El puente levadizo, que había quedado inmovilizado en la posición hacia abajo por un proyectil alemán, nunca había sido reparado. Todos los cañones de la fortaleza de 75mm en bunkers laterales habían sido retirados en 1915, a raíz de las órdenes dadas por el general Joffre.

 Los fosos del fuerte fueron básicamente dejados sin defensa y se habían hecho preparativos para volar la fortaleza desde el interior. El capitán Haupt, por ser el oficial superior en el ataque, tomó el mando de la fortaleza después de que Douaumont fuera capturada. Sin embargo, fue herido la mañana siguiente y tuvo que delegar su mando al teniente primero von Brandis. Tanto von Brandis como Haupt ganaron la más alta condecoración militar de Alemania, la Pour le Mérite, por el extraordinario coraje y la iniciativa que habían demostrado durante esta acción. Von Brandis, que hablaba francés con fluidez, también había desempeñado un papel clave para convencer a la pequeña guarnición de la fortaleza que se rindiera. Al final de la recaptura de Fort Douaumont, el 24 de octubre de 1916, se estimó en una fecha posterior que costóo al ejército francés al menos 100.000 víctimas.

Castelnau nombró al general Philippe Pétain comandante de la zona de Verdún y ordenó al II Ejército francés al sector de la batalla. Pétain se hizo cargo el 25 de febrero y decidió que los defensores de los fuertes de Verdún deberían volver a una guarnición para formar los baluartes principales de una nueva defensa. Se trazaron nuevas líneas de resistencia en ambas orillas del Mosa y se dieron órdenes para un puesto de aluvión que se estableció a través de Avocourt, Fort-de-Marre, a las afueras de Verdún y Fort du Rozellier. Los defensores de la línea Douaumont fueron divididos en cuatro sectores, y a cada sector se le encomendaron nuevas tropas francesas. Su principal tarea era retrasar el avance alemán con contraataques.

El 29 de febrero, el ataque alemán se ralentizó en el pueblo de Douaumont por las intensas nevadas y una defensa tenaz de los franceses del 33.° Regimiento de Infantería, que había sido mandado en persona por el Mariscal Petain en los años anteriores a la guerra. El capitán Charles de Gaulle, el líder de la futura "Resistencia Francesa" (en la Segunda Guerra Mundial) y Presidente de Francia, era un comandante de compañía en este regimiento y fue hecho prisionero cerca de Douaumont durante la batalla. Esta desaceleración dio tiempo a Francia para reforzar con 90.000 hombres y 23.000 toneladas de municiones por el ferrocarril de Bar-le-Duc a Verdún. Esto fue cumplido en gran medida por la "noche sin interrupciones", y de transporte por camiones durante todo el dìa por una estrecha carretera del departamento, la llamada "Voie sacrée". La línea ferroviaria que atravesaba Verdún, en tiempos de paz, había quedado interrumpida desde 1915.

Como en tantas ofensivas anteriores en el frente occidental, los asaltantes alemanes habían perdido efectividad artillera por avanzar demasiado rápido en las primeras etapas del ataque. El campo de batalla se convirtió en un mar de lodo a causa de los continuos bombardeos, por lo que era más y más difícil para la artillería alemana avanzar en este terreno muy montañoso. El avance hacia el sur de la infantería alemana también atrajo a la artillería de campaña francesa en la orilla opuesta del río Mosa. Cada nuevo avance hacia el sur, hacia la ciudad de Verdún, se hizo más y más costosa que las anteriores, como el calvario del V Ejército alemán, cuyos efectivos fueron abatidos por la artillería de Pétain que se había concentrado en el frente, a la orilla occidental del río Mosa. Cuando el pueblo de Douaumont fue finalmente capturado por la infantería alemana, el 2 de marzo de 1916, cuatro regimientos de infantería alemana habían sido prácticamente aniquilados.

Al no poder seguir avanzando de frente hacia Verdún, los alemanes lanzaron una nueva ofensiva, atacando en la orilla oeste o margen izquierda, del río Mosa, en las colinas de Le Mort Homme, el 6 de marzo y Cota 304, el 20 de marzo. En el ataque de la artillería alemana participaron cerca de 800 armas pesadas que dispararon un número de proyectiles cercano a los 4 millones de disparos y transformaron las dos colinas en sendos volcanes de lodo y rocas. La parte superior de la Cota 304 había bajado de 304 m a 300 m, según los estudios posteriores a la guerra. Mort Homme estuvo protegido activamente por los cañones franceses que habían obstaculizado el progreso alemán hacia Verdún en la margen derecha.

Después de atacar la Corbeaux des Bois y destruir a varios batallones franceses, los alemanes lanzaron un nuevo asalto a Le Mort Homme el 9 de marzo, esta vez en la dirección de Béthincourt hacia el noroeste. Durante este avance victorioso, también habían capturado los pueblos destruidos de Cumières y Chattancourt.

En mayo de 1916, el evento principal fue el intento fallido de Francia de volver a ocupar Fort Douaumont. El asalto había sido planeado por el recién ascendido general Robert Nivelle y ejecutado en un frente muy estrecho bajo la dirección del General Charles Mangin. Se trataba de tres Divisiones de infantería con el apoyo de 300 cañones, desde el cañón de 75 mm de campaña pesados de 6 pulgadas (150 mm) y los obuses de 12 pulgadas (300 mm). El asalto comenzó el 22 de mayo después de una preparación de artillería masiva. A los tres días, el intento francés había fracasado a pesar de que la infantería francesa había ocupado la superestructura de Fort Douaumont más de 12 horas. Mangin fue acusado del fracaso y se negó a realizar otro intento. Más arriba, Pétain también se negó a apoyar un nuevo intento de recuperar Douaumont, invocando insuficiente disponibilidad de artillería pesada en el momento.

Más tarde, en mayo de 1916 los alemanes atacaron el Paso del Margen Izquierdo (Mort-Homme y Cota 304) (la orilla derecha), al sur de Fort Douaumont. Encontraron un enfoque en Fort Vaux, que fue bombardeado continuamente por más pesados cañones de asedio alemán. Se inició el asalto final el 1 de junio por cerca de 10.000 tropas de choque de Alemania, que ocupaban la parte superior de la fortaleza. Sin embargo, las casamata subterráneas de Fort Vaux aún permanecían en manos de los franceses al finalizar la lucha durante cinco días, barricada por barricada, en los estrechos pasillos de la fortaleza. 

La guarnición francesa de Fort Vaux, dirigida por Raynal, finalmente se rindió el 7 de junio cuando los defensores se habían quedado sin agua. Hasta este punto, las pérdidas habían sido terribles en ambos lados. El General Pétain había intentado reservar a sus tropas, permaneciendo a la defensiva, pero había sido relevado el 1 de mayo de su jefatura de Verdún y promovido para dirigir el conjunto del Grupo de Ejércitos Centro, incluyendo el sector de Verdún. El General Pétain había sido reemplazado por uno de mentalidad más ofensiva, el general Robert Nivelle, un hombre de formación y con más experiencia en batallas.

El movimiento táctico del ejército alemán era continuar presionando hacia el sur, en la margen derecha del río Mosa, hacia la ciudad de Verdún. Como preliminar, el 21 de junio, tropas de asalto alemanas (60.000 hombres) tomaron el reducto de Thiaumont y el pueblo en ruinas de Fleury. Pero justo antes de la bajada hacia Verdún había una barrera final que tuvo que superar: Fort Souville. Fue una segunda línea de fortificación cuyos niveles superiores ya se habían reducido a escombros por los obuses pesados alemanes, ahorrándose solo los corredores más profundos de la fortaleza. A fin de prepararse para el asalto a Souville, los alemanes trataron, a partir del 10 de julio, de incapacitar a la artillería francesa con más de 60.000 proyectiles de gas difosgeno (el llamado "Green Cross Gas"). Estos fueron en gran parte ineficaces, dado que los franceses, por pura casualidad, acababan de ser equipados con su último tipo de máscara antigás (la máscara M2).

Mientras tanto, las armas pesadas alemanas martilleaban Fort Souville y sus accesos con más de 300.000 proyectiles. Sin embargo, cuando llegó el momento del asalto, el camino que llevaba al Fuerte Souville se había reducido y llegó a ser demasiado apretado para la infantería alemana, que llegó bajo un fuego devastador de la artillería francesa. Lo que quedaba de las tropas de asalto alemánas (Baviera y Alpen Korps) fue aún más reducido por artilleros franceses que habían surgido de las ruinas de la fortaleza y tomado posiciones sobre su superestructura. Menos de un centenar de soldados de infantería alemana se las ingeniaron para escapar de su fuego y lo hizo a la parte superior de la fortaleza, el 12 de julio. 

Desde esa posición, podían ver los tejados de la ciudad de Verdún y la torre de su catedral. Pero al ser diezmados por granadas de mano y con retraso por una artillería de 75 mm de aluvión que cayó sobre el fuerte, tuvieron que retirarse a sus líneas o rendirse. Así, el 12 de julio de 1916 en la mañana, Fort Souville se convirtió en el máximo marco histórico de la ofensiva alemana sin éxito contra Verdún. Fort Souville, la superestructura profundamente marcada de que es sólo parcialmente visible en la actualidad a causa de su estructura llena de cráteres de proyectiles y una densa vegetación, es uno de los más terribles y también uno de los sitios más peligrosos de el campo de batalla de Verdún.

Mientras Souville se encontraba resistiendo el asalto, la apertura de la batalla del Somme, el 1 de julio de 1916, había obligado a los alemanes a retirar algunas de sus piezas de artillería de Verdún para contrarrestar la ofensiva anglo-francesa en el norte. La batalla del Somme fue lanzada en parte por los Aliados para tratar de quitar algo de la presión de los franceses en Verdún.

A finales de 1916, las tropas alemanas estaban agotadas, y Falkenhayn había sido sustituido como Jefe del Estado Mayor General por Paul von Hindenburg. Adjunto de Hindenburg, el Jefe del Cuartel general Erich Ludendorff, pronto adquirió un poder casi dictatorial en Alemania.

El ejército francés lanzó una importante contraofensiva para recuperar Douaumont en octubre de 1916. Su máximo precursor fue el general Nivelle, un comandante experimentado en el uso masivo de la artillería. La preparación, que duró seis días, consumió 530.000 proyectiles de artillería de 75 mm además de 100.000 proyectiles de 155 mm, sin contar los calibres más pesados. El asalto final al Fort Douaumont fue llevado a cabo por un ataque combinado de infantería después de un progresivo avance de la artillería programado para mantener a los artilleros enemigos en posiciones algo retrasadas. Los alemanes evacuaron en parte Douaumont, que fue capturado el 24 de octubre por la infantería de marina francesa y colonial. 

El 2 de noviembre, los alemanes evacuaron Fort Vaux, que también había recibido disparos y ataques de las 400 armas francesas de la zona. Una ofensiva más amplia, planeada por el general Nivelle y ejecutada por el general Mangin, comenzó el 15 de diciembre y se dirigió contra los alemanes cerca de sus líneas de febrero de partida inicial. En 36 horas los franceses habían capturado 11.387 alemanes, incluidos 284 agentes, y capturaron 115 piezas de artillería. Cuando algunos oficiales alemanes de alto rango se quejaron a Mangin por su falta de humanidad durante el cautiverio, les respondió (traducido del francés): "Nosotros lo lamentamos, señores, pero no nos lo esperábamos de muchos de ustedes." Sin duda, la moral alemana en Verdún había comenzado a deteriorarse tras el fracaso de Fort Souville y luego después de la pérdida de Fort Douaumont.

Una ofensiva francesa limitada en la margen izquierda, en agosto de 1917, prevista por el general Pétain, se llevó a cabo con una abrumadora superioridad de artillería pesada, siendo rápidamente recuperados Mort-Homme Hill, así como Cota 304. Más tarde, en 1918 y hasta el armisticio, el sector de Verdún siguió siendo una zona de combate activo, donde los dos adversarios nunca dejaron de enfrentarse, con la pérdida de numerosas vidas en acciones locales.

Un cierto descontento había empezado a propagarse entre los combatientes franceses en el campo de batalla de Verdún en el verano de 1916. Los signos, interceptados en el correo de los soldados y por escuchas en las zonas de descanso, pasaron de un cansancio tranquilo a manifestaciones abiertas de desprecio por el alto mando y los políticos. Por otra parte, la salida del general Pétain de su comandancia de Verdún el 1 de junio de 1916 y su reemplazo por el general Nivelle había tenido un impacto negativo en la moral de los soldados. Sólo diez días después de la sustitucion de Pétain por Nivelle, dos tenientes franceses, Henri Herduin y Pierre Millant, fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento el 11 de junio de 1916, en Fleury-devant-Douaumont. 

Las ejecuciones fueron ilegales, ya que se habían llevado a cabo sin sentencia judicial adecuada, sólo con el consentimiento de Nivelle. Herduin y Millant habían regresado, desde sus posiciones, junto con los pocos sobrevivientes de su división, puesto que habían recibido ayuda hacía hace mucho tiempo y se habían quedado sin municiones. Diez años más tarde, en 1926, y después de una investigación que se convirtió en una "causa célebre", el teniente Herduin y el teniente Millant fueron totalmente exonerados, y sus registros oficiales militares cancelados. El último gran combate en el sector de Verdún tuvo lugar durante la ofensiva Meuse-Argonne por las Fuerzas Expedicionarias Americanas (AFI) a partir del 12 de septiembre.

Las Potencias Centrales (Alemania y el Imperio austrohúngaro) libraban una guerra en dos frentes, en 1916, en Rusia y en el frente occidental. Su estrategia era causar más víctimas a sus adversarios que a ellos mismos. El Ejército alemán había conseguido este objetivo en Rusia durante 1914 y 1915. Más allá de este resultado, también tenían que causar bajas en el ejército francés que lo debilitasen hasta el punto de colapsarlo. Con el fin de alcanzar este objetivo, el ejército francés tuvo que ser arrastrado a una situación de la que no pudiera escapar por razones estratégicas y de orgullo nacional. El ejército alemán también contaba con un gran número de armas de fuego pesado y súper para ofrecer mayor recuento de víctimas de la artillería francesa, que confió en el cañón de 75 mm sobre el terreno.

En realidad, el objetivo alemán de infligir bajas desproporcionadas en el ejército francés en Verdún nunca se logró. Las pérdidas del ejército francés en Verdún eran altas, pero sólo ligeramente superiores a las pérdidas alemanas.El general (más tarde mariscal) Philippe Pétain estaba reservando a sus tropas y sólo las envió después de 2-3 semanas en las líneas del frente. No obstante, logró mantener por lo menos once divisiones de Francia (más de 100.000 hombres) en pleno funcionamiento en el campo de batalla de Verdun, en cualquier momento dado. Gracias al sistema de rotación de Pétain, el 70% del ejército francés pasó por "el escurridor de Verdún", frente a sólo el 25% de las fuerzas alemanas.

El General Pétain había sido siempre un firme partidario del poder de fuego de artillería. Su pre-dictamen de la guerra: "le feu mar" o "poder de fuego mata" también fue el meollo de su estrategia en Verdún. En junio de 1916, la artillería francesa en Verdún había aumentado a 2.708 armas de fuego, incluyendo 1.138 de 75 mm cañones de campaña que fueron muy eficaces. Para abrir sus reuniones de personal por la mañana, el general Pétain sabía que siempre la misma pregunta: "¿Cuál es nuestro número de artillería o que esta haciendo nuestra artlleria?

Fotografías de la época y de los visitantes actuales al campo de batalla de Verdun son testimonio de la gran cantidad de cráteres de proyectiles que se superponen unos a otros sin cesar durante varios cientos de kilómetros cuadrados. Los bosques plantados en la década de 1930 han crecido y ocultan la mayoría de los horribles campos de la "Zona Rouge" (la "Zona Roja"), donde tantos hombres perdieron la vida o las extremidades. El campo de batalla es en realidad un vasto cementerio ya que los restos mortales de más de 100.000 combatientes que faltan todavía son heterogéneos de metro donde sea que se cayó. A día de hoy siguen siendo descubiertos por el Servicio Forestal francés que les da la vuelta al osario de Douaumont donde encuentran un lugar de descanso final.

Las bajas francesas militares en Verdun, en 1916, se registran como: 371.000 hombres, entre ellos 60.000 muertos, 101.000 desaparecidos y 210.000 heridos. El Total de las pérdidas alemanas en Verdún, entre febrero y diciembre de 1916, se registran 337.000 hombres.Las estadísticas también confirman que al menos el 70% de las bajas Verdun en ambos lados fueron el resultado de fuego de artillería. El consumo de munición por la artillería en Verdún, entre el 21 de febrero y 30 de septiembre en Verdún, ascendieron a 23,5 millones de proyectiles. La mayoría de ellos (16 millones de proyectiles) fueron despedidos por los franceses, 75 baterías que se alinearon alrededor de 1000 armas de fuego en el campo de batalla. fuentes de documento alemanes señalan que su artillería (sin contar a la artillería francesa) lanzó 21 millones de proyectiles.

La batalla de Verdún, también llamada Máquina picadora de Verdún o Mosa Mill, se convirtió en un símbolo de la determinación de Francia para mantener el suelo y luego hacer retroceder al enemigo a cualquier costo humano. Sin embargo, es evidente que el Alto Mando francés había sido cogido desprevenidos por el asalto a Verdún en febrero de 1916. Al pasar el tiempo, Verdún se convirtió en una «guerra de desgaste» donde la artillería siguió desempeñando el papel dominante. Un factor importante que contribuyó a igualar la ventaja en favor del ejército francés fue el uso intensivo de los camiones para mantener las tropas y los suministros que llegaban al frente de batalla. Además, durante el verano de 1916, una norma de circulación ferroviaria de vía (la Nettancourt línea Dugny) se completó y se hizo cargo del tráfico de camiones (la Voie sacrée). En primer lugar, el transporte por carretera intenso en la Voie sacrée y después de la apertura de la línea de ferrocarril Nettancourt Dugny, no había sido previsto por los planificadores militares alemanes.

El Estado Mayor alemán había elegido Verdun como un objetivo estratégico, en lugar de Belfort, porque las líneas ferroviarias de ancho normal pasando por Verdun, en tiempos de paz se había interrumpido. Una línea que viene del sur en Verdún había sido cortada en Saint-Mihiel por la ocupación alemana de esa ciudad en 1914. La línea de ferrocarril otro tipo que conducen hacia el oeste de Verdún y en París se encontraba bajo su observación directa y el fuego de artillería en Aubreville. Así, desde el principio, los planificadores alemanes vieron Verdun por lo que fue: un saliente cortado en tres partes, un callejón sin salida, sin comunicación ferroviaria eficaz y, por tanto una trampa en la que podía asestar un golpe fatal contra el ejército francés. Lo que no esperaba era que, una vez que la sorpresa inicial se había agotado, la logística francés se mejoró con el tiempo y les robó su ventaja inicial. A menudo se ha observado que Verdún era, en gran parte, una victoria de logística de los camiones franceses sobre los ferrocarriles alemanes.

El éxito del sistema de fortificación fijo, condujo a la adopción de la Línea Maginot, como base del sistema defensivo a lo largo de la frontera franco-alemana durante los posteriores a la guerra. En realidad, durante la Batalla de Verdún, la artillería Francesa de campaña convencional se congregaron en la apertura superarando a las armas con torreones en los fuertes Verdun por un factor de al menos cincuenta a uno. hecho, posterior a la guerra, las estadísticas confirman que se congregaron piezas artillería francesa y varios cañones de tren infligieron más del 70% de las bajas infligidas a los agresores alemanes en Verdún. La Infantería de armas pequeñas y algunas armas torreones en los fuertes en cuenta para la mayoría de los demás. Unos veinte años después, la línea Maginot sufrido el mismo error conceptual, como los fuertes de Verdun: armas de fuego en torreta muy pocos en relación con el enorme volumen de hormigón yacero que se necesita para apoyar a estas instalaciones en su mayoría bajo tierra. Sin embargo, la batalla de Verdún siguió siendo un símbolo de la determinación de Francia durante muchos años.






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jueves, 9 de agosto de 2012

LA OFENSIVA KÉRENSKI